viernes, 16 de diciembre de 2011

Un mes y medio después

Ya hace casi un mes y medio que empecé a trabajar. Casi 45 días en los que he pasado por varios estados mentales (y físicos). Al principio, deseaba, cada día, que me despidieran, que cerraran las puertas de entrada, que aquel sitio no existiese; después, me pasaba la mañana llamando para saber cómo estaba mi peque (todavía llamo tres veces)y deseando salir de allí; desde hace unos días, he empezado a disfrutar, de nuevo, de mi trabajo, de mis compañeros. Afortunadamente tengo un trabajo que me encanta y, desde que llego a casa a las 3, el tiempo que paso con mi niño está lleno de besos, mimos y risas. Ahora aprecio cada momento que estoy con él mucho más e intento aprovechar esas tardes y fines de semana al máximo. Por desgracia, mi casa no está tan ordenada ni limpia como antes y la ropa para planchar se empieza a acumular... Todo no puede ser perfecto, :)

martes, 1 de noviembre de 2011

Vuelta a la triste realidad

Seis meses y catorce días me he dedicado a ti,mi amor, y hubieran sido muchos más si no tuviera que volver al trabajo. A partir de mañana empezaré a descontar del día las siete horas que tendré que estar lejos de ti. No sé cómo lo sobrellevaré, seguramente para ti será más fácil, con tus titos toda la mañana (o eso quiero creer); desearía que el mundo te protegiera, que nos protegiera y no nos separara en estos primeros meses de descubrimientos, de logros que has comenzado a vivir.
Empieza una nueva etapa, mi precioso bebé, ojalá nos adaptemos a ella sin mucho dolor. Te amo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Te quiero, a pesar del horóscopo chino

Esta primera entrada, como no podía ser de otro modo, va dedicada a una de las personas que más amo en el mundo (in the whole world, como le digo yo), mi marido.

Estos días estamos de mudanza (una fiesta: un bebé de seis meses, mi marido trabajando más horas que tiene el día, yo resfriada y el piso... os lo podéis imaginar). Ayer, domingo, estábamos seleccionando libros para guardar o tirar*, y mi amado esposo cogió uno que tenía desde muchiiiiiiiísimo tiempo, casi una reliquia: el horóscopo chino; yo, que me entretengo mientras guardo, lo cogí y le pregunté qué era él y me dijo que buey. A continuación, miramos el mío: oveja. ¿Qué nos depara el futuro según este horóscopo? Inevitable buscarlo, aunque él ya me advirtió: "no tenían buena combinación"*. Efectivamente, decía textualmente: "se toleran en el mejor de los casos". Por supuesto, tiramos el libro.
Lo reconozco, a veces, me enfado con él, me dan ganas de agarrarle del cuello en plan Homer Simpson, pero por encima de todo, lo amo. Conocerlo ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, me hace muy feliz, me hace reir; me ama como nadie lo ha hecho nunca y por eso tengo con él un compromiso que va más allá de todo, que nos une, que nos ata. Me encantan tantos aspectos de él: sus besos, sus miradas, sus manos, su olor, sus ocurrencias... que lo demás no importa. Te amo.
*Yo no tiro ningún libro, él un montón suyos...
*¿Cómo se puede acordar de qué tal es la relación entre el buey y la oveja si no se acuerda de donde puso el móvil hace un rato?