lunes, 17 de octubre de 2011

Te quiero, a pesar del horóscopo chino

Esta primera entrada, como no podía ser de otro modo, va dedicada a una de las personas que más amo en el mundo (in the whole world, como le digo yo), mi marido.

Estos días estamos de mudanza (una fiesta: un bebé de seis meses, mi marido trabajando más horas que tiene el día, yo resfriada y el piso... os lo podéis imaginar). Ayer, domingo, estábamos seleccionando libros para guardar o tirar*, y mi amado esposo cogió uno que tenía desde muchiiiiiiiísimo tiempo, casi una reliquia: el horóscopo chino; yo, que me entretengo mientras guardo, lo cogí y le pregunté qué era él y me dijo que buey. A continuación, miramos el mío: oveja. ¿Qué nos depara el futuro según este horóscopo? Inevitable buscarlo, aunque él ya me advirtió: "no tenían buena combinación"*. Efectivamente, decía textualmente: "se toleran en el mejor de los casos". Por supuesto, tiramos el libro.
Lo reconozco, a veces, me enfado con él, me dan ganas de agarrarle del cuello en plan Homer Simpson, pero por encima de todo, lo amo. Conocerlo ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, me hace muy feliz, me hace reir; me ama como nadie lo ha hecho nunca y por eso tengo con él un compromiso que va más allá de todo, que nos une, que nos ata. Me encantan tantos aspectos de él: sus besos, sus miradas, sus manos, su olor, sus ocurrencias... que lo demás no importa. Te amo.
*Yo no tiro ningún libro, él un montón suyos...
*¿Cómo se puede acordar de qué tal es la relación entre el buey y la oveja si no se acuerda de donde puso el móvil hace un rato?

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